Arquitectura popular sayaguesa

Arquitectura popular. Guiasayago.com.

Los viñedos aparecen sembrados de guardaviñas o “casitas”, las riberas están jalonadas de viejos molinos yGuiasayago.com. Arquitectura popular cruzadas por asombrosos pontones. Los pueblos engarzan casas con corral y patio. Fuentes, cigüeñales y abrevaderos nos hablan del aprovechamiento de un bien escaso y necesario -el agua- mientras los hornos, lagares y obradores fueron el orígen de bellas vasijas, ricos caldos o panes cotidianos.

Austera por definición, la arquitectura popular sayaguesa encierra, sin embargo, una infinitud de formas, diseños y soluciones que se corresponden con sensibilidades y necesidades individuales o colectivas. Unificando esta diversidad, el granito se alza como materia prima en estado puro o labrada hasta la filigrana. La madera, cortada en sazón y, trabajada con conocimiento, sustenta estructuras o las encierra en foma de portaladas y ventanucos. El adobe y la teja son los materiales complementarios que, como aquellos, fueron extraídos de la tierra con sencillos útiles v antigua sabiduría. Aquí y allá, esta sobriedad está salpicada por discretos símbolos que nos descubren la sensibilidad estética y la espiritualidad de los antiguos sayagueses; la carpintería, la forja o la labra de la piedra recogen viejos iconos de connotación generalmente religiosa.Guiasayago.com. Arquitectura popular

Discreta y callada, la arquitectura popular que conocemos es el legado de una forma de vida perdida y no añorada que, sin embargo, aún puede darnos lecciones sobre nuestro pasado y sobre el buen hacer de unos hombres y unas mujeres que supieron aprovechar hasta el extremo la materia que les rodeaba y el medio en el que les tocó vivir.

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