Arribes del Duero

Arribes del Duero

Los Arribes del Duero están situados al SO de Zamora y al NO de Salamanca, sirviendo de frontera natural con Portugal, hasta el momento en el que el Duero se introduce en terreno Portugués a la altura del término de La Fregeneda (SA). Los Arribes representan aproximadamente 122 Km. de los cuales 57 corresponden a la provincia de Zamora y el resto, 65, a la de Salamanca. En superficie, está formado por 1.067 Km2 de los que 702 pertenecen a la provincia de Salamanca y 365 a la de Zamora.

Son conocidos por diversos nombres, tales como La Ribera, La Ribanza, Las Arribas, Los Arribanzos, Las Arribes, etc. según en que parte nos encontremos, ya sea Zamora, Salamanca o Portugal. Los Arribes presentan unas características geomorfológicas que los hacen muy diferentes al resto de la geografía de toda la península, además su clima, su escasa población, etc. son características bastantes diferenciadoras.

Pero la característica más diferenciadora de los Arribes es principalmente sus cortados o precipicios, con unas pendientes que en la mayoría de los casos superan el 20%. El granito es el material dominante de la zona, puesto que está por todos los lugares, pudiendo encontrándose en muchas zonas a plena superficie. También se presentan otros materiales como gneis, pizarras y cuarcitas aunque en mucha menor proporción. Esta zona es de gran calidad paisajística, donde contrasta la superficie de la penillanura que posee una altitud bastante uniforme (750-800 m) con los profundos cañones labrados por la red fluvial que pueden representar un desnivel respecto a la penillanura de 200 m. A este contraste altitudinal se une el vegetal: si la penillanura en muchas zonas aparece desprovista de vegetación, en el “arribe”, gracias a sus peculiares características topográficas y climáticas, unido a la acción del hombre que ha abancalado las laderas, es posible ver cultivos mediterráneos impropios de esta latitud.

La incidencia visual es pequeña en los “arribes”, por el fuerte desnivel que se produce y es grande en la penillanura.

La pérdida de rentabilidad de ciertas fincas, ha supuesto la invasión de antiguas parcelas por los matorrales y la ruina de elementos antrópicos del medio agrario como las cercas, los chozos o las aceñas.

Las viviendas se construían principalmente de granito, en torno a la iglesia. Es característico en la plaza la existencia de una morera o de un negrillo.

Tradicionalmente se construían de granito las construcciones necesarias en el medio rural como pequeños puentes. Otras construcciones de granito son los tradicionales “chozos” que aparecen en muchas parcelas de viñedo o en algunas parcelas abancaladas.

En las parcelas cerca del pueblo se siembran productos hortícolas, alumbrando el agua a través de pozos de escasa profundidad, provistos de un cigüeñal para sacar agua, consistente en un palo apoyado en una horquilla, con un cubo sujeto a un extremo.

En la ribera aparecen los molinos. Muchos ya en ruinas nos hablan de un pasado ingenioso en un modelo económico autosuficiente.

Fuera del pueblo están las tierras dedicadas al cereal.
En muchas zonas son tierras comunales que los vecinos labran según un reparto por “suertes”.

No todas las parcelas son de cereal, también hay zonas de viñedo, principalmente en torno a Fermoselle.

A medida que se desciende la pendiente del “arribe” obliga a construir estrechos bancales ocupados en las zonas más bajas por olivos e higueras.

Una parte integrante del paisaje es la estructura parcelaria. La división de las parcelas se hace mediante muros de granito con grandes piedras y relleno de piedras más pequeñas. Estos muros de trazado irregular dan una buena calidad intrínseca al paisaje.Arribes del Duero

El monte constituye un importante recurso. Por un lado, proporciona la leña imprescindible para el hogar y el horno. Por otra parte, del monte de encina se recoge la bellota de forma colectiva que luego sirve de alimento para el ganado. Además, el pasto lo aprovecha el ganado de forma directa. El corcho de los escasos alcornoques se utiliza para hacer colmenas.

Desde abundantes observatorios hay un potencial de vistas elevado, observándose al mismo tiempo el río encajonado, las fuertes pendientes y la penillanura.

La fragilidad paisajística es función de la incidencia visual y de la calidad del paisaje. En la penillanura con una gran incidencia visual y una buena calidad intrínseca, la fragilidad es muy alta, pues la simple rotura o desaparición de los muros de granito por la acción del hombre supondría una pérdida de calidad paisajística. En los “arribes” hay poca incidencia visual desde las zonas más bajas y muy buena calidad paisajística, siendo la acción del hombre también determinante aquí en la fragilidad del paisaje, pues la desaparición de la avifauna y la vegetación supondría una pérdida de la calidad paisajística.

En las siguientes páginas les presentamos diferentes datos sobre Los Arribes del Duero: Situación, clima, flora, fauna, etc… así como una colección de fotografías -cedidas de for
ma gratuita por Don Manuel Sánchez Galante- del paisaje característico de esta región.

Recuerde que en el apartado “Itinerarios” encontrará diferentes rutas para recorrer los Arribes, y si busca alojamiento, en el apartado “Turismo Rural” encontrará todos los C.T.R de la zona.

Este es el libro más interesante que hemos encontrado sobre los Arribes del Duero, y en el nos hemos apoyado para obtener información.

Libro Arribes del Duero ARRIBES DEL DUERO
Nicolás P. Rodríguez Muñoz
El viajero independiente
Ediciones Jucar
ISBN: 84-334-1415-1
Año 1994

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