Sayago

Elementos biogeográficos

Geomorfologia y relieve La comarca de Sayago se asienta a lo largo de una penillanura enmarcada dentro del conjunto de penillanuras salmantino-zamoranas, caracterizada por presentar una altura bastante uniforme, entre los 750 y 800m. En ella, predominan las formas llanas suavemente onduladas que se ven interrumpidas localmente por pequeños cerros como son, por ejemplo, el Sierro en Almeida y Santa Bárbara en Escuadro. Estos cerros resistieron la erosión fluvial debido a su impermeable capa de tierras rojas arcillosas mezcladas con cantos rodados (Valdueza-Panero, 2000).

Dicha penillanura se asienta sobre el zócalo hercínico paleozoico y presenta afloramientos graníticos en forma de berrocales o bolas aisladas a lo largo de prácticamente todo el conjunto comarcal. Estos granitos aparecen como la roca principal de la comarca sayaguesa y afloran mayormente en las zonas Norte y Oeste, y en cotas inferiores a los 800m.

Guiasayago.com. Afloramiento granítico
:: Afloramiento granítico.

En la franja Noroccidental de la comarca, y marcando el límite con Portugal, aparece una zona bien diferenciada de la penillanura, Los Arribes de Duero, un profundo cañón fluvial originado a lo largo de la era Cuaternaria y modelado por la acción del río Duero y sus afluentes. Estos Arribes presentan unos relieves muy pronunciados, como son los angostos valles y barrancos que se van encajando de una forma cada vez más profunda, presentando desniveles de hasta 300m en algunos puntos. A su vez, el río Tormes ha excavado una honda garganta al Suroeste de la comarca.

El sustrato geológico comarcal está compuesto principalmente por los siguientes materiales originarios: rocas ácidas (granito adamelítico porfiroide de dos micas), cuaternario (en terrazas y rañas), paleógeno (areniscas, conglomerados y arcillas), ordovícico (pizarras), neógeno (arenas y arcillas) y rocas metamórficas (gneis, micacitas y cuarcitas) (Grupo de agroenergética de la E.T.S.I. Agrónomos de la UPM, 2004).

– Hidrografía
En general, la comarca de Sayago no presenta cursos hídricos permanentes, con la excepción de los ríos principales, el Duero y el Tormes, debido a que los suelos de gneis y granito dificultan la formación de barrancos. Abundan los arroyos y las riveras, que vierten sus aguas hacia dichos ríos, y cuyos cauces quedan reducidos a pozas y remansos durante el verano. Sus líneas divisorias están delimitadas por el relieve de la comarca. De esta forma, al Este se distingue la vertiente Teso Santo (Peñausende) – Llucha (Villadepera). Sus riveras se caracterizan por la lentitud en el transporte de las aguas y el encajamiento al final de su curso. Además, una parte de sus riveras (Judíez, Pueblica, Mogatar y Fresno) desembocan en forma de cascada en la parte norte del río Duero, y la otra parte (Moraleja, Belem, Suelgas y Relazas) vierten sus aguas al Tormes. Por otra parte, al Oeste destaca la alineación Villamar-Fermoselle, cuyas riveras vierten en cascada al Duero.

Concretamente, en el municipio de Escuadro, se localizan dos arroyos intermitentes: el de la Mora y el de Regomillos. En relación a los dos ríos principales, el Duero y el Tormes marcan los límites comarcales al Norte, Oeste y Sur. El profundo encajamiento de sus cauces ha favorecido la construcción de una serie de embalses y presas en su recorrido, donde se han establecido algunas centrales hidroeléctricas. Por su parte, el río Tormes, límite sur-occidental comarcal, se une al Duero en el término municipal de Fermoselle, siendo su caudal controlado por el embalse de Almendra.
Además, en la comarca se pueden observar un gran número de fuentes y charcas de origen natural.

– Clima
En la comarca sayaguesa nos encontramos dos climas diferenciados en cuanto a la geomorfología. El clima que se desarrolla en la zona de penillanura corresponde a la región continental, según las divisorias de Font Tullot. Dentro de dicha región aparecen las subregiones de continental atenuada y continental extremada.

La zona de los Arribes del Duero cuenta con un microclima más suave, por el efecto estabilizador del agua, que hace que los inviernos cuenten con temperaturas superiores a las del resto de la comarca. Según las clasificaciones climáticas de J. Papadakis basados en la ecología de los cultivos, en la comarca el tipo de invierno es “avena fresco” y el tipo de verano “maíz”. El régimen de humedad correspondería a un mediterráneo seco.

La temperatura media anual de la comarca es 12,8ºC siendo enero el mes más frío con una mínima anual de -7,1ºC. Las máximas aparecen en Julio llegando a valores de 29,9ºC de media, lo cual hace que los veranos no sean muy calurosos en esta región peninsular. La precipitación anual está en torno a los 585mm, siendo el invierno y la primavera las estaciones más lluviosas. La ETP (Evapotranspiración Potencial) anual es de 724,1mm, valor que indica un déficit de agua anual (datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, año de referencia 1960-1996).

En el municipio de Escuadro, la precipitación es un poco menor que la media comarcal y las temperaturas invernales más suaves, situándose la mínima anual en -0,6ºC. Las heladas son abundantes a nivel comarcal (excepto en Los Arribes), ascendiendo la duración del periodo frío entre 6 y 7 meses (de Octubre a Mayo).

– Edafología
En general, los suelos de la comarca de Sayago se caracterizan por ser arenosos, debido a la erosión de la roca madre granítica.

Según la clasificación de la “SOIL TAXONOMY-USDA”, los suelos se encuadran preferentemente en el grupo “Xerochrepts”, uno de los grupos mejor representados en el territorio español. Se
refiere a suelos pardos sobre granitos con afloramientos rocosos.

Estos suelos se caracterizan por tener una elevada acidez, un escaso desarrollo (alcanzándose los 40 centímetros de profundidad), una alta permeabilidad y un bajo contenido en materia orgánica y elementos nutritivos, como el calcio y el fósforo. Estos factores determinan una baja calidad agrológica. Se localizan algunas arcillas en la parte Suroccidental, procedente de sedimentos de origen aluvial.

 – Vegetación
Principalmente, en la comarca sayaguesa destacan dos especies arbóreas, la encina (Quercus llex) y el roble melojo o rebollo (Quercus pyrenaica), configurando encinares, robledales y bosques mixtos.

Al Oeste comarcal, en concreto en Fornillos de Fermoselle, se pueden observar alcornoques (Quercus suber) y ascendiendo un poco hacia el Norte (en la zona de Fariza) aparece de forma significativa el enebro. En las zonas más frescas abundan los quejigos (Quercus faginea). Junto a estas especies arbóreas aparece un sotobosque formado por arbustos, como el rosal silvestre o escaramujo (Rosa canina), la zarzamora (Rubus ulmifolius), el espino albar o majuelo (Crataegus monogyna), el endrino (Prunus spinosa) y el torvisco (Daphne guidium). A nivel comarcal la superficie cubierta por matorral cobra importancia por su extensión, predominando los retamares, aulagares y piornales. Las especies imperantes en estos matorrales son la retama negra (Cytisus scoparius), la retama amarilla (Retama sphaerocarpa) y otras especies como el cantueso (Lavandula stoechas) y el tomillo (Tymus zigys). Asimismo son típicas las jaras pringosa (Cistus laurifolins) y blanca (Cistus albidus).

En los márgenes de las riberas, las especies arbóreas más características corresponden a fresnos, olmos (hoy prácticamente desaparecidos), alisos y sauces. Todos ellos aparecen junto a diversas herbáceas, como juncos y espadañas.

En el núcleo urbano de Escuadro, se encuentran especies vegetales frutales como son las higueras (Ficus Carica), parras (Vitis vinifera), manzanos y perales. Además aparecen olmos, fresnos, espino albar, zarzamora y escaramujos, sobretodo a lo largo de los muros de piedra que separan las cortinas.

Según nos vamos alejando del centro urbano, van apareciendo retazos de bosque adehesado de encinas y robles entre pastizales, principalmente al Norte y al Este de Escuadro, en donde el sotobosque tiene poca presencia. Las especies arbóreas suelen ser jóvenes y se aprecia una regeneración vegetal, sobretodo, en los antiguos pastos que han dejado de utilizarse para el ganado. En la franja más norteña, abunda el matorral con presencia de retamas y jaras, entre otras.

Elementos antrópicos
– Cultivos y aprovechamientos
El uso del suelo predominante en la comarca sayaguesa es forestal (Subdirección General de Estadística Agroalimentaria, 2004), con montes leñosos y abiertos, los cuales han sido utilizados, a su
vez, para el ramoneo del ganado. En Escuadro, este uso aparece en la zona más septentrional donde se encuentran zonas de matorral con cobertura arbórea de robles y encinas. Esta zona se corresponde con las llamadas dehesas (Prada, 2001), terrenos privados sin muros situados en el límite municipal en donde se intercalaban usos ganaderos y agrícolas.

En cuanto a los cultivos, prevalece el régimen de secano, con valores en torno a un 98 % de toda la superficie de cultivo comarcal. El regadío quedaría relegado a pequeños huertos en los núcleos de población, como ocurre en Escuadro, donde los huertos aparecen en las cercanías de las casas en pequeñas tierras separadas por muros de piedra. En estos huertos se cultivan hortalizas para autoconsumo. A su vez, unidos a las casas aparecen pequeños prados para pasto del ganado. Allí se realizaban determinadas labores agrícolas como aventar el cereal y, también los llamados cortinos donde se sembraba cereal de secano a manta (tirando la simiente de forma uniforme por toda la superficie).

Entre los cultivos herbáceos de secano, el que ocupa mayor superficie a nivel comarcal es la avena, seguida del centeno; los menos cultivados son el maíz y el girasol. En el municipio de Almeida de Sayago también aparecen como principales la avena y el centeno, pero el maíz y girasol no se suelen cultivar. En Escuadro, estos cultivos se suelen desarrollar de forma principal en las cortinas o tierras cercadas por muros de piedra que están fuera del núcleo urbano y en las tierras comunales. Estas últimas seguían un régimen de cultivo de año y vez, de esta manera, cuando estaban en barbecho, se utilizaban como pasto.

La superficie de cultivos leñosos de Sayago es muy inferior a la de los herbáceos, en torno a un 5% del total de superficie destinada a cultivos. Las leñosas que se cultivan son el viñedo y, en menor medida, los olivares y frutales. En Escuadro no aparecen este tipo de cultivos.

Elementos perceptivos

La comarca de Sayago se sitúa al Oeste de la región castellano-leonesa, cuyo paisaje es muy diferente a los territorios del resto de la cuenca del Duero, marcado por el uso tradicional cultural y particular de este territorio. La zona de estudio se enmarca dentro de las penillanuras zamoranosalmantinas (Atlas de los Paisajes de España, 2003). Aquí, se distinguen dos unidades territoriales de paisaje diferentes:

– los arribes y cañones del río Duero: situado al Oeste de la comarca, son el resultado del encajamiento del río.
– la penillanura, donde predominan extensas formas llanas de arenas graníticas con suaves relieves, sin apenas marcaje de los cursos fluviales, salpicadas de afloramientos de granito  en forma de “dorsos de ballena”, berrocales y bolos.

Estas tierras que forman la penillanura zamorana no han tenido un aprovechamiento agrícola tan intensivo como los terrenos del resto de la cuenca. Esto sumado a un progresivo abandono, hacen que la cubierta vegetal arbustiva y arbórea natural vaya teniendo una mayor importancia, generando los paisajes adehesados en torno a los municipios. En Escuadro, la existencia de caminos rurales permite una mejor contemplación de este territorio, ya que algunos de estos caminos discurren desde el casco urbano hacia las zonas de monte más elevadas.

Desde aquí, se puede observar un paisaje abierto, donde la cuenca visual es bastante amplia. En un primer plano, llama la atención la textura lisa de las parcelas concentradas. Su color varía en función de la estacionalidad, predominando los colores claros de verano a invierno, cambiando a verde en primavera. La concentración parcelaria ha llevado a la eliminación de los muros de piedra y/o a su sustitución por vallas con alambre. Esto es la causa de la visión homogénea del paisaje, donde disminuye la textura y complejidad.

En aquellas parcelas donde se ha conservado el cercado tradicional, esta homogeneidad se ve interrumpida por la rugosidad que confieren los muros de piedra, muchos de ellos colonizados por vegetación arbustiva que aporta un cambio de color, así como por la linealidad que marca su trazado.

En un plano medio, se observan parcelas atravesadas por la forma lineal de los caminos de concentración. Algunas están salpicadas de árboles, estructura típica de la dehesa. En otras, se observa el grano grueso de las manchas de arbolado y matorral, los colores de la floración de especies como escobas y brezos, y el grano pequeño de diferentes construcciones aisladas. Al fondo se observa la textura y color uniforme de la vegetación del monte.

Otra característica interesante de este paisaje es la baja densidad de población y la dispersión de las poblaciones. Éstos presentan tonalidades grises propias del granito y destacan sobre las tierras pardas de la penillanura.

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